El silencio nos rompe los oídos
la ausencia nos quiebra los recuerdos
y yo he muerto muchas veces este año.

Pero amigos y no amigos: es que las palabras me cansan a veces. Cansan porque duelen. Cansan porque aturden. Cansan porque juzgan. Hago un voto de silencio por el bien de sus oídos. Por el bien de sus pañuelos y sus hombros. Hago un voto se silencio para no decir lo que no quiero.

Estoy aquí, un segundo antes de morir de nuevo. Dejando sobre el ataúd un ramillete de flores con una cinta blanca que diga “Siempre vuelve”.

Tengo que irme siempre para volver siempre. Más triste o más alegre, más terca o más paciente, más hábil o mas manca. Me voy con mi voto al cementerio. Sólo por unos días. A hablar con mis muertos. A contarles las tristezas que dejaron los amigos, con razones de a peso que atraviesan mi alma.

Esta noche no sonrío. No lloro. No hablo. Esta noche el silencio me rompe los oídos. La ausencia me quiebra los recuerdos. Y yo me muero de nuevo, pero siempre vuelvo